Sobre pie.fmc


Hacer el lugar: exposiciones, archivos y laboratorios para pie.fmc.

La casa del ser. La salita de estar.

Todavía, a finales del siglo XIX, en Triana se regaba con sangre animal el solar donde iba a construirse una casa. Era una práctica supersticiosa, viejo vestigio de la presencia de esclavos y libertos negros en la ciudad y que había arraigado en las clases más populares, entre el lumpen urbano, los gitanos y otras formas de “mal vivir”, según señalaban los periódicos de la época. En los espacios oficiales se bendecía con agua bendita y cuando empezaron a llamarse espacios públicos se secularizó el rito con gestos, todavía litúrgicos, como el corte de cinta, la primera piedra, el discurso, el bando impreso o el concierto de la banda municipal.

La pie.flamenca (Plataforma Independiente de Estudios Flamencos Modernos y Contemporáneos) quiere construirse sobre el solar de BNV Producciones y ese gesto significativo merece ya un argumento, ser tomado como narración principal a la hora de empezar un nuevo ciclo de trabajos. Piénsese, además, en otras aportaciones, el bagaje de A Negro producciones, por ejemplo, o todo el trabajo dispuesto desde la Máquina Ph. Sí, Joaquín Vázquez (BNV producciones), Chema Blanco (A Negro producciones) y Pedro G. Romero (quién esto escribe, todavía desde la Máquina Ph.) alientan esta etapa de la pie.flamenca a la que se están sumando la Fundación Cactus o la Galería Alarcón Criado, la Universidad de Granada o el CICUS de Sevilla, cada uno de estos con una intensidad variable.

La idea es arrancar el programa construyendo en los cimientos mismos de lo que quiere ser un espacio nuevo y viejo a la vez. Si algo hemos aprendido del flamenco es que es un arte fuertemente anacronista que hace pervivir varios tiempos a la vez. Pasado y futuro se sobresaltan uno sobre otro y construyen no solamente una nueva temporalidad, también espacio, lugares diferentes. En calle Descalzos, Ocho, el sitio donde residía la productora BNV (Plus Ultra, Carta de Ajuste, Miguel Benlloch…) va a reformar el piso, a construir nuevas habitaciones y estancias para radicar allí, enraizar, la nueva pie.flamenca. Ya saben, el dicho de José Bergamín, “buscar las raíces es la forma subterránea del aéreo irse por las ramas”.

El desarrollo del campo flamenco, como una de las partes en que está repartido lo sensible, según Jacques Rancière, es nuestro horizonte. Entender que lo flamenco no es solamente un cante y un baile sino un campo cultural que afecta a otras esferas de conocimiento y hacer, un campo además, con cierto grado de autonomía que ha afectado de forma determinante a saberes y situaciones de la modernidad construida (bohemia, vanguardias, contracultura) es parte de nuestra tarea contemporánea. Es cierto, el flamenco, con toda su carga de tradición, casticismo, hegemonía cultural populista, color local y tópico resulta siempre extemporáneo. En eso estamos, eso somos.

Entonces, mientras el espacio se reforma física y materialmente, lo que queremos es visibilizar esa transformación. Las actividades y reuniones, las situaciones a crear se producirán ahí, en solar vacío, en obras, en medio de la construcción, entre albañiles y máquinas cimentadoras.

Están, por supuesto el trabajo de las redes, especialmente significativo en medio de la pandemia que nos asola. La reforma de la web de pie.fmc, hasta ahora en un site de UNIA arteypensamiento, es una tarea importante que encaramos con Alejandro del Pino. Habrá nuevas herramientas, una web-cam que permitirá visualizar la transformación del espacio en tiempo real y la retrasmisión de todas las actividades acompañadas además de los resúmenes e introducciones que fueron característicos de los años en que actuamos bajo el paraguas de arteypensamiento. Pero, además las redes, como sabemos, son también metáfora de las tramas en que debe desarrollarse el conocimiento hoy en día, la universidad, por ejemplo, solo puede existir hoy en día desplegándose en redes. Y, en medio de las obras de nuestro espacio, tendrán lugar las reuniones de los equipos de trabajo de CICUS de la Universidad de Sevilla, de la Cátedra Manuel de Falla y del Grupo de Estudios Flamencos de la Universidad de Granada, del departamento de Estudios Comparados de la Universidad de Málaga, de la Cátedra de Flamenco de la Universidad de Murcia, la Sociedad Flamenca El Dorado de Barcelona y el CESIC que se nos han unido para explorar temas como la construcción flamenca del Orientalismo a la luz del mito de la India como fuente del género; las paradojas del mal entendido moderno/modernismo que, como Fredric Jamenson ha señalado, son claves para entender los conflictos y singularidades de la modernidad propia en las naciones y pueblos de habla hispana, la especificidad con que se encara de un solo gesto, vanguardia y cultura popular; o el estudio de los grupos humanos, las gentes que hicieron el flamenco, la diversidad de formas del ser gitano pero también una arqueología que va desde las germanías, los jaques de la Sevilla de siglo XVII hasta mercheros, quincalleros y quinquis al filo de nuestros días. Son sólo algunos ejemplos.

Y, por supuesto, los cimientos y la función del espacio que deben ser una sola cosa, suerte de identificación entre display y dispositivo. Mientras se efectúa el trabajo de albañilería nosotros vamos a tramar los depósitos de tres Archivos, Discotecas y Bibliotecas que nos parece fundamental poner al servicio de investigadores distintos y como material de trabajo de nuestro laboratorio. En este punto hablamos de los legados de, por una parte, José Luis Ortiz Nuevo, por otra, de Francisco Díaz-Velázquez y Francisco Lira, y finalmente, los archivos de Gerhard Steingress, Kioko Kitase y Estela Zatania. Y no se trata solo de sus archivos, también queremos que ellos o sus herederos Ortiz Nuevo, Kioko Kitase o Pisco Lira, hagan de intérpretes de ellos mismos, con sesiones mensuales, que sirvan para poder interpretar estos legados. Se trata entonces de archivos, discotecas y bibliotecas vivas, todas ligadas, de una manera o de otra, a ese entendimiento de lo popular como culto, incluso de lo populachero como una academia del saber, sí, lo que queremos reconstruir con estos legados es algo así como la Escuela de Sabiduría Popular que Juan de Mairena impartiera en Sevilla, en Chiclana o en Sanlúcar de Barrameda, según constatara el poeta Antonio Machado.

También incluimos aquí las exposiciones. El primer ciclo de trabajo en torno a la creación textil de Teresa Lanceta [Incluir imagen ‘Teresa-Lanceta 1’ ó ‘Teresa-Lanceta2’, según horizontal o vertical]. Esta artista catalana, que vivió en distintos momentos de su vida con familias gitanas (en Barcelona, Madrid, Granada y Sevilla) realizó tapices dedicados a las estancias, las calles y habitaciones donde fue viviendo. Hay en ellos una gran presencia de gitanas y flamencas, Mujeres con rajo, según explica Lanceta. Exponer esta serie y acompañarla de un programa de lecturas, discusiones y conciertos nos parece ejemplar, la mejor manera seguramente de explicar nuestra labor, a lo que queremos dedicar nuestro trabajo. Hay, claro está, una intención de urdimbre, de crear relaciones y tejido, de entrelazar, al modo de los hilos y cosidos de los tapices de Teresa Lanceta, espacios de saber y creación, que no son espacios separados, que se dan por igual y en el mismo momento, ahí, así, creando situaciones.

No sospecharía Rogelio López Cuenca que unos versos de su Home Sweet Hole (1993) iban a servir para titular un programa de flamenco. “La casa del ser” es un referente esencialista y heideggeriano que pretende ponerse en solfa con ese verso par, “La salita de estar”, que tanto ponderó el desaparecido historiador del arte Juan Antonio Ramírez. En verdad, el gran ciclo fundador del flamenco como lo entendemos hoy día, el de Antonio Mairena y el hogar primordial gitano, con los apoyos intelectuales del grupo Cántico, de Ricardo Molina o, por extensión, Juan Manuel Caballero Bonald, estaba bajo esos apelativos solemnes del “ser”, al modo que lo pensaron Martín Heidegger o Gaston Bachelard. Y sí, lo de la “salita” tiene su guasa. Al calor de esa solfa incluso se hizo en Sevilla un espacio artístico, Sala de Estar, de fuerte regusto posmoderno inmediatamente institucionalizado. Pero, nosotros nos encomendamos a los dos conceptos, digámoslo así, al pasillo que une y tensa las relaciones entre el “ser” y el “estar”. El filósofo francés Clément Rosset, recientemente desaparecido, propone fijarse en las peculiaridades con que el habla española utiliza “ser” y “estar”, intercambiando sus funciones y, a la vez, separando, matizando sus significados y sus significantes. Rosset era un buen aficionado al flamenco y, en muchos sentidos, funda en esa manera de hacer, algunos de los modos de estar en el mundo con alegría, sí, con una cierta alegría de vivir. Curiosamente, la genealogía de ese saber la remonta a la experiencia de la peste de Atenas, tal y como la describe Lucrecio en su De rerum natura. También, como estudio Bajtin, la carnavalización cultural del medievo es recuperada en Europa, en Sevilla, por ejemplo, después de las pestes del siglo XVI y XVII. La reducción, la solfa y el falsete con que lo popular, non sense y el mundo al revés, la carnavalización con que se tratan e invierten los grandes temas es cualidad de esa alegría de vivir. “La singularidad del flamenco” -sigue diciendo Clément Rosset- “es que da en el mismo gesto tragedia y comedia, pena y alegría” y eso lo hace particular a la hora de entender una de las posibles formas de estar en el mundo. “Ser vivo” y “estar vivo”, que es lo mismo, pero no es igual.