15.oct.2013 PSICOFONÍA GITANA

Si hace un cuarto de hora el “flamenco” era una palabra abstracta, que designaba a una música maltratada, ahora es una palabra maltratada, que ha sobrevivido simplemente porque ha cabido bajo el amparo del paraguas de la fonética anglosajona.

Pero la palabra “flamenco”  -la que llena la boca al decirla-  no se queda pegada debajo de la lengua, como ocurre con los manjares y los generosos andaluces de las botellas rare signatum, sino que se usa como una llave inglesa, para todo, quedando al masticarla un regusto agrio en la boca, con notas metálicas finales en la punta de la lengua.

Y que se sepa, hoy el “flamenco” sólo es una palabra comodín que viene de Flandes, como el holandés errante, y que está desgastada por el abuso de manifestaciones socioculturales y psicofonías fantasmáticas.

Pero la vida se escribe en inglés, porque el sol moderno siempre ha salido por Gibraltar y se ha puesto en Rota. ¿Cuál es la palabra que primero oyen los hipsters españoles que acaban de camareros en la City? Flamencockney  no, “fla-men-co” of course. Y acaban tirando el disco de Vampire Weekend y Love of lesbian a la papelera del ordenador.

¿Sobre qué se le pregunta a un músico indie español que recorre el mundo en furgoneta? Pues por el flamenco. Ya sea en Bélgica o Berkeley. Así se cuelguen una guitarra Vox-vintage o una caja de puros carrasqueños electrificada:

 –Uso unos moogerfoogers

encadenados

y mando el sonido

a unos módulos interiores del piano

–como cajas de sonido–

y después envío el sonido al espacio.

–Muy bien.

 Eh, primo de riesgo… que la palabra es mía… no la gastes… el flamenco es una fase negrata del niño… un padre en coche deja a su hijo frente al hotel Octavio… cerrado hace dos años… el niño luce barba hirsuta pero calza un monopatín… treinta años democráticos para … la culpa es de la MTV que llegó muy tarde a España… van casi ochenta años de retraso colonial… muy joven para trabajar y demasiado viejo para rodar…  nadie se da cuenta que los discos de Iron Maiden y Leonard Cohen debían escucharse con trece años de edad… maldita revista Discoplay… ¿qué es un disco?… un cedé muy grande y negro… muy lento… ni giradiscos, ni cilindro, ni pizarra, ni vinilo, ni extended-play, ni max-mix 3, ni Gutenberg, ni brokers… todo es vinilo, todo viene en blister… todo es de plástico… hasta han encontrado propileno en Saturno… pues que lo reediten… eh, primo de riesgo… ¿qué es un deuvedé?… ¿qué era el plié, la plei y el ipod?… ¿qué era un maquero… un bolígrafo… un audiolibro?

Eh, primo… que estamos en otra época… nadie sabe ya qué era el trinaranjus, ni que  regalaba discos, nadie sabe ya quién era Naranjito de Triana, ni que regalaba guitarras, que había casetes gruesas como ladrillos, que nadie reconoce a la gorda de la ópera… ¿qué es una ópera?… mi padre nunca me ha llevado a la ópera… pero sé lo que ocurre en el episodio ciento veinte de Perdidos

Todos los formatos caducan, y hasta la forma de su escucha, porque no importa el libreto, hemos tirado hasta las cajas de los cedés… por el espacio, por el polvo, por las mudanzas… sí, en esta mudanza está ahora el flamenco, que por lo visto siempre es de alguien, y la palabra “flamenco” también, como ocurre con las palabras: FE, AMOR, ahoramismovengo, DESPUÉSTEPAGO y ETCétera.

Es misterioso todavía el poder aparente de la palabra FLAMENCO al emplearse: siempre provoca silencios o desviaciones en las conversaciones, cuando la única desarraigada es ella misma, como convención entre los ignorantes.

–¿Desarraigada de dónde, primo? ¿Ya estamos robando cohollos?

La palabra sigue funcionando como marca, como el cacareo de una idea, un conjuro, una superstición académica, como un biombo tras el que se ríen los espectros del pasado, ocultos en el reservado. SE VENDE.

–¿Y la gente compraba un objeto que sólo se oía? ¿Y qué interés tiene un hombre que sólo registra su voz? ¡Aquí no se ve nada!

El padre del skater ha vuelto para recoger a su hijo, que ahora habla en la acera del hotel Octavio con tres amigos adolescentes -una emo, un rapero y un gordito gotiquifrikisiniestrillo blanquecino con gafas-  a los que explica como un pedagogo rodante: –¡¡¡…y en la trigésima pantalla sólo tenéis  que coger un arma con cada mano, apretáis los gatillos a la vez todo el tiempo y… fiesta-fiesta-fiesta!!!

Así debería ser el flamenco, una fiesta global; pero lo que hay es demasiado flamenco y muy poco artista. Quien quiera oír que oiga.

Además tengo una aplicación en el móvil, que adapta vía satélite todos los moogerfoogers que tengo empalmados y programados de forma aleatoria,  para que interactúen según las variaciones de los vientos de Tarifa que predice y dicta internaúticamente  la página metereológica del Windguru. Anda.

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SOBRE EL BLOG
Flamencos de alquiler

Blog de David Pielfort.

AUTOR: David Pielfort
DAVID PIELFORT (1971). Salido de una novela de Dickens, es abandonado por los gitanos. Un banco le compró un cuadro. Su voz retumbó en la Bienal de Arte de Venecia, e Israel Galván ha bailado sobre su cuerpo. Otorgó la llave de oro del cante jondo a Paco de Lucía, en una pielfortmance que televisó La 2.
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