15.jul.2014 LOS DESAFLAMENCADOS

Encasquillado en el silencio, el cantaor Mediominuto ensaya su último trabajo con un tocaor obediente, nada aventurero y mercenario -como lo son casi todos los tocaores-  delante de un técnico de cultura metido a diseñador de festivales y que hace una prueba de luces y sonido, chequeándolo todo menos el dinero.

El Mediominuto desde que descubrió el silencio por culpa de Juanito Jaula -que le dejó un libro- no supera en sus cantes los treinta segundos, y se ha vuelto peligroso en las actuaciones: en todas sus piezas se limitan a decir el título de las mismas, durando las obras el mismo tiempo que se tarda en nombrarlas.

Justo ahora ha acabado de interpretar su famosa “Dinero lento / fandango rápido”.

–¡Ahí lo tienes… págame!

–¿Y eso es un fandango?

–Ahí está tirado, ¿qué digo…? Totalmente expuesto.

–Pero si parece un vómito desparramado en el suelo.

–No lo puedo levantar más.

–Recompóngalo.

–Dicen que sólo grito, berreo y me agito…

–¿Y ya no cantará más?

–Todo termina cuando sale la gorda… como en la ópera o en la democracia… y a ellas nunca le objetan nada.

–¡Repítalo inmediatamente!

–No, no y no.

–Un cantante es cantante precisamente porque repite.

–Sí, me di cuenta demasiado tarde… debería haberme dedicado al alquiler de andamios y maquinaria de obras… como La Fura dels Bauspielfort desaflamencados

 

El guitarrista se ha adelantado, esperándole, ya no sabe qué hacer. La armonía de timbres achicharradores de los bloques de pisos de protección oficial continúa, y hace varias llamadas al cante. Ahora sacude la guitarra como una sonaja.

–¡Cante de verdad o el tocaor se detendrá para siempre!

–Pues que prologue, correré ese riesgo.

–Se está pasando…

–¿Ves cómo siempre al final canta la gorda!

–En la ópera se canta mientras se actúa, Brunilda lucha contra el peso de la orquesta, de sus ropajes, lleva un casco, se sube y se baja, monta a caballo y se lanza a la pira… y lo hace todo cantando, can-tan-do…

El tocaor se marcha. Andando. Co-rrien-do.

–¡Hasta luego Valquirio… te pondremos en una pantalla! –exclamó el cantaor.

–Usted es tonto, abandone el escenario… menos mal que no hay nadie en el patio de butacas… y que esto sólo es un ensayo… –insistió el de los cheques.

–Siempre hay más gente en los ensayos que en los estrenos,  el espectador no existe… –medio canturrea el Mediominuto.

Una limpiadora del teatro, que se jubilará con la categoría de funcionario tipo A por la gracia de la administración local, recorre el pasillo central barriendo cáscaras de pistachos, se encuentra un anillo de oro y dice: –Los músicos siempre son los artistas que más mierda echan…

Todo un drama. Ahora la dóberman de la funcionariatriz se lo suelta al delegado de la camerata  y se esfuma la subvención ad líbitum.

Y cuando se lo cuente al ex teatrero de su marido, que ahora trabaja en el gabinete de prensa de la productora del consejero, se perderá el circuito transautonómico de Flamenco y el folklore alemán que durará dos años y comienza en Gibraltar.

¡Despacito atrás!

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SOBRE EL BLOG
Flamencos de alquiler

Blog de David Pielfort.

AUTOR: David Pielfort
DAVID PIELFORT (1971). Salido de una novela de Dickens, es abandonado por los gitanos. Un banco le compró un cuadro. Su voz retumbó en la Bienal de Arte de Venecia, e Israel Galván ha bailado sobre su cuerpo. Otorgó la llave de oro del cante jondo a Paco de Lucía, en una pielfortmance que televisó La 2.
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